Viendome rodeado
y sin salida
aproveche para comprar
un pijama.
Quise, por lo menos,
darle a la caída
cierto aire cinematográfico.
Luego mi crueldad
ya no tuve límites
cuando en el espejo
no aparecio Big Jack
sino una cara
con aviso de desahucio.
lunes 1 de junio de 2009
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