sábado, 6 de febrero de 2010

De pronto
la verdad emergió
tsunámica.

Todas sus intuiciones
se asomaron
para verlo sufrir
(y, por cierto, lo vieron).

El hombre dubitativo
creía que los enigmas
no exigen ser resueltos
como los crucigramas.

Interrogó sin red:
¿Qué hacen las marionetas
cuando descubren los hilos?

Perdió
su optimismo resignado.

1 comentario:

francisco Novo Alaminos dijo...

Me alegra encontrarte.Sludos.F-N.