viernes, 5 de febrero de 2010

Despues

"Ninguna dicha es definitiva"
Sentenció.

Todavía tenía el traje lentejuela,
la pintura y la resaca;
y esa melancolía
típicamente brasileña.

Se lo veía tan calmo
que parecía sentir
al mundo girar.

2 comentarios:

Alma Impura dijo...

Excelente.

kpn2010 dijo...
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